domingo, 3 de noviembre de 2019

La historia y su construcción

En esta entrada, Luz y Alicia, hacemos una síntesis de un artículo trabajado en clase (María Cruz Cardete del Olmo, La historia y su construcción: teoría y método, UNED). 

La autora comienza haciendo alusión a su experiencia personal y profesional como participante en una mesa redonda, la cual tuvo lugar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid el 21 de mayo de 2008.

Según ella misma afirma, el objetivo principal de esta reunión es dar a la teoría y el método de la historia la importancia que se merecen. Y es que, tristemente la historia es vista como una serie de meros datos y hechos, cuando realmente existe un complejo proceso detrás de la misma.


La historia no consiste únicamente en recuperar lo que pasó. La historia consiste realmente en construir. La historia es una construcción social y discursiva que habla del presente a través del pasado. 

Por lo tanto, la historia está al servicio de la reflexión, pues es necesario hacerse preguntas para avanzar en la misma, ya que es a través de las cuales como conseguimos iniciarnos en una continua indagación que no dejará de sorprendernos. 

Y es que, no es suficiente con recoger una serie de datos y exponerlos, ya que es de esta manera como ellos por sí solos pierden todo su significado. Es por ello que se defiende la reflexión teórica y metodológica, en la que queda reflejada el cómo, el por qué y el para qué de nuestra indagación, siendo sometida a revisión, perfeccionamiento y cambio en una continua retroalimentación.

Así, debemos de ser capaces de descubrir los datos y los hechos, pues son estos el caldo de cultivo de la historia que conocemos. No obstante, es necesario que los mismos pasen por ese proceso de reflexión en el que son analizados, extrayendo así el conocimiento crítico de los mismos.

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A modo de conclusión, nos gustaría hacer una relación entre el proceso de creación de la historia y el proceso de creación del aprendizaje. Al igual que un buen historiador concebido como un agente activo del proceso histórico es capaz de construir la historia, debemos animar a nuestros alumnos a reflexionar y a construir sus propios conocimientos.

Una vez entendido lo que se habló en la mesa redonda a la que nos referimos al principio, no deberíamos mostrar rechazo a la teoría y al método, ya sea en el proceso de creación de la historia o del aprendizaje. Y es que, nuestra innegable relación con los mismos es la que no lleva a alcanzar grandes cosas.

Las TICs y su aplicación en la enseñanza de la historia

Podemos definir las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como todas aquellas que giran en torno a las tecnologías de almacenamiento, procesamiento, recuperación y comunicación de la información a través de diferentes dispositivos electrónicos e informativos. 

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son parte de los cambios a nivel económico, social y tecnológico que se están produciendo en la sociedad actual. Por ello, las instituciones educativas no pueden mantenerse al margen. Deben adaptarse a las características individuales y a las necesidades propias del alumnado, para así aportar mayor flexibilización en las trayectorias académicas y facilitar al máximo el desarrollo de sus potencialidades. 


A día de hoy, son parte fundamental del trabajo diario de los docentes. Con la integración de nuevas tecnologías en el aula se fomenta el desarrollo de distintas habilidades en los alumnos y sirve como herramienta de apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje. Por tanto, se hace cada vez más necesario que el profesorado sea capaz de desenvolverse con soltura en la utilización de un equipo informático de manera que pueda crear fácilmente sus propios documentos, presentaciones, actividades educativas por ordenador e incluso materiales audiovisuales. Mediante la combinación adecuada de los elementos multimedia soportados en las TIC, el docente puede hacer sus clases más atractivas y enriquecedoras para su alumnado, logrando un mayor grado de atención y motivación. 


El uso de las TIC en la educación facilita un aprendizaje constructivista y significativo. El alumno construye su saber mediante la unión de los conocimientos previos que ya posee con la adquisición de los nuevos conocimientos que aprende por medio de la indagación y búsqueda de la información con las nuevas tecnologías. Además, se lleva a cabo una metodología cooperativa, que permite que los alumnos mejoren sus habilidades en grupo y se ayuden o puedan compartir sinergias con los compañeros que tienen más dificultades.

Así pues, la aplicación de las TICs en la enseñanza de la historia acompaña a nuestros alumnos de manera más personalizada, y, puede centrarse, en concreto, en la utilización de recursos digitales, como los test online (Kahoot) o diversas apps, para que cada uno avance según su ritmo de trabajo. Además, es conveniente reorganizar y reestructurar previamente la información en pantalla; y, en dar importancia a que el alumnado sea capaz de presentar sus hallazgos y conclusiones empleando estas tecnologías. Sin embargo, es conveniente saber cuándo es el momento adecuado para incorporar las TIC a las clases, ya que se debe evitar el uso de estas tecnologías por el simple hecho de usarlas sin obtener ninguna ventaja en cuanto a conocimientos, comprensión o habilidades relacionadas con la historia. 

Además, como docentes debemos conseguir que nuestros alumnos extraigan el máximo partido de un vídeo. No debe bastarnos únicamente con mostrar el vídeo en clase, también debemos asegurarnos que nuestros alumnos y alumnas están atentos y concentrados. Por ello, la entrega de preguntas de elección múltiple son las que funcionan mejor en este contexto. Después, el profesor puede analizar el vídeo de forma crítica, generando un debate en el aula. 

Para finalizar, destaco la importancia de trabajar ampliamente en el aula, con la ayuda de diferentes recursos audiovisuales, la competencia básica, esta es, digital y tratamiento de la información, en cada una de las unidades didácticas del libro de historia. Con ello conseguiremos generar clases llenas de pensamientos, interacciones, recursos, y, sobre todo, feedbacks a lo largo de cada día.

Necesitamos crear ciudadanos en un mundo globalizado. Y vosotros, ¿qué pensáis del uso de las nuevas tecnologías en clase? 

Christine de Pizan, una feminista en la Edad Media

Probablemente, muchos no sepáis quién es esta mujer, y no es de extrañar, pues hablamos de alguien que nació hace más de seis siglos, exactamente en el año 1364 en Venecia. 

Christine de Pizán o Pisan es considerada la precursora del feminismo occidental, cuya obra <<La querella de las damas>> y <<La ciudad de las damas>> le cedió un gran lugar en aquella sociedad profundamente misógina de finales del siglo XIV. 

El contexto histórico en el que se desarrolló la vida de Christine se caracterizaba por el feudalismo. La mujer era la base que sostenía el sistema agrario campesino, y, además, las mujeres siempre tenían la misma posición social: inferior a la de sus maridos. El único momento de la vida de una mujer casada en el que podía tener más independencia era al quedarse viuda. Así, en esa época no se esperaba nada de la mujer, más que dar a luz y cuidar de los hijos y de la casa. 

Cuando su esposo, Étienne du Castel, muere, a causa de la peste, Pizán quedó viuda a los veinticinco años y con tres hijos a los que debía alimentar y mantener. Por ello, decidió tomar las riendas de la situación. Así pues, se inició plenamente en la producción literaria, siendo acogida con gran admiración y respeto entre los intelectuales de la época, convirtiéndose en la primera mujer de profesión intelectual. Era mujer, escritora, y, además, sus escritos le sustentaban económicamente. 

Christine comenzó a escribir múltiples poemas y obras, que se hicieron muy populares, en los que trataba temas más comprometidos como la filosofía, la política, la historia o el derecho de la mujer en la sociedad. Sobre este último destaca su obra más conocida <<La ciudad de las damas>> escrita en el año 1405. Se trata de un alegato a favor de las mujeres, para las que reclama un lugar en el mundo, así como una clara crítica a la misoginia imperante en la época medieval. 

El contexto educativo de ese siglo imponía una educación diferenciada por géneros, ya que solo se les permitía a las mujeres de clase alta una educación basada en las Artes liberales. Así, en el entorno de Christine había arraigado un tema polémico conocido como la Querelle des Femmes (la Querella de las mujeres), un movimiento que fue desarrollándose a lo largo de los siglos hasta la Revolución Francesa, y es en este debate que los escritos de Christine fueron determinantes al atreverse a combatir a los hombres, teóricamente superiores. En el debate se cuestionaba la naturaleza de la mujer, pues los hombres cultos de los siglos XIV y XV escribían una desmesurada misoginia, tachando a la mujer de tener una esencia malvada. 

La ciudad de las damas generó un gran interés en el momento en que se publicó, perdurando hasta la mitad del siglo XVI. Después, se mantuvo en el olvido hasta el siglo XVIII, en el que al inicio de la Revolución Francesa, Louise de Kéralio, la reivindicó. 

Christine siempre dijo que el problema de la desigualdad entre el hombre y la mujer era uno: la educación. No puedo estar más de acuerdo con esta escritora, destacando a día de hoy, la necesidad de incluir una mirada feminista en la educación para posibilitar una ciudadanía transformadora. 

miércoles, 30 de octubre de 2019

¿Qué es la historia?


La mayoría de las personas pensamos que la historia son simples hechos, batallas y acontecimientos que hay que memorizar sin más … y esto es un error muy frecuente que cometemos casi todos.  Bien, lo cierto es que en el tiempo que llevamos cursando la asignatura de Historia de España, esta concepción ha ido cambiando poco a poco. Ahora, personalmente entiendo que la historia va más allá, y que para hacer historia es imprescindible indagar, investigar, y hacerse preguntas ya estas son muy importantes para poder avanzar en historia, porque a través de ellas, empezará la indagación para intentar responder a las mismas. 

Una pregunta que me lleva rondando por la cabeza desde que iba a la escuela es la siguiente ‘’ ¿cómo sabe la profe lo que ha pasado hace miles de años sin haber estado ahí?’’, esta es una pregunta típica , que al igual que ha rondado por mi cabeza varias veces, habrá rondado por la vuestra también. Para mí esta pregunta me suponía un quebradero de cabeza, ya que siempre acababa sin tener respuesta, por más que pensaba… podía pensar que ‘’la profe’’ extraía la información a través de libros, pero, y esos libros, ¿de dónde habían sacado esa información? ¿se la habrán inventado? Ahora, estudiando esta carrera, me doy cuenta de que es una pregunta que se pueden hacer muchísimos niños, y por eso me siento orgullosa de poder adquirir las herramientas necesarias para poder contestarla.   
  
Por otro lado, para responder a esta pregunta, debemos saber que la historia es un conocimiento sistemático, es decir, los historiadores investigan para responder preguntas, y esas preguntas están hechas desde el presente. Normalmente, la sociedad piensa que el historiador se encarga de recoger información del pasado a través de diversas fuentes y exponerla sin más, siendo así un simple transmisor de la historia… Es cierto que hasta hace poco yo también pensaba lo mismo, y eso es lo que me hacía corroborar de cierta forma que la historia era algo ‘’ inútil’’ que no nos servía para nada en nuestra sociedad; ‘’ ¿por qué quiero saber yo lo que ha pasado hace miles de años? Si eso a mi no me interesa nada’’ decía mientras me preparaba para estudiar ochenta mil temas interminables de historia...  

Ahora, os vengo a comentar que no es así, que en cierta manera estamos ‘’ engañados’’, porque la historia es una construcción, ósea, la historia consiste en hablar del presente a través del pasado, y el historiador es el que se encarga de construirla, junto a la sociedad ( y los hechos que ocurren en dicha sociedad). Por lo tanto, tenemos que concebir al historiador como alguien que construye la historia, que participa en el proceso histórico.   

La historia es una ciencia muy importante para la sociedad si conseguimos eliminar ese estereotipo que tiene de ser aburrida e inútil, y en ese proceso de cambio intervenimos nosotros, los futuros maestros. Por ello debemos conseguir introducir la historia en las aulas como una ciencia que consiga desarrollar en nuestros alumnos el pensamiento crítico a través de debates; tenemos que dejar que nuestros alumnos participen en la historia, que sean críticos, que se pregunten el por qué de las cosas, dejando en un segundo plano las fechas y las batallas, que ya habrá tiempo para ‘’ aprenderse’’ las más importantes. Si conseguimos que nuestros alumnos desarrollen el pensamiento crítico, conseguiremos cambiar nuestra sociedad a través de esta asignatura, por lo que ya no será concebida como algo inútil, sino como una asignatura imprescindible para entender los procesos sociales, y buscar la manera de mejorar nuestra sociedad. 

Con todo esto llegamos a la conclusión de que la historia es el conocimiento que adquirimos observando el pasado para así poder elaborar teorías que expliquen ese pasado desde nuestro presente utilizando el método científico, por eso decimos que la historia es una ciencia. Si bien, es una ciencia social, por lo que no podemos experimentar, predecir, ni mucho menos establecer leyes universales, pero eso no quiere decir que no sea una ciencia, ya que la historia supone un conocimiento fundado a través de pruebas verídicas, aunque si que es verdad que nunca llegamos a una verdad absoluta, sino a una verdad posible. Es decir, la historia no trata de reconstruir un pasado objetivo, ya que eso es algo imposible, sino que trata de que la explicación que se hace a través de las fuentes consultadas sea coherente. 

martes, 29 de octubre de 2019

Los Reyes Católicos y el legado que nos dejaron

¿Quién no se ha enamorado? 

Todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido esa sensación de mariposas en el estómago. Pensaréis, ¿qué tiene que ver el amor con los Reyes Católicos? Pues mucho, ya que, debido al amor de Isabel y Fernando, no solo entre ellos, sino su amor por Castilla y Aragón, hoy en día, nos encontramos donde estamos ahora.

Esta historia de amor se vio afectada por varios impedimentos u obstáculos. El primero fue el hermano de Isabel, Enrique IV, que tras la firma de los Pactos de Guisando, se acordó que ella sería heredera al trono de Castilla a cambio de casarse con quien él eligiera. Aun así, Fernando e Isabel querían casarse cuanto antes. Entonces, surge el siguiente impedimento, ellos necesitaban tener la dispensa del Papa, la cual, se les fue negada y tuvieron que hacer una bula falsa. Al final, consiguieron contraer matrimonio en 1469. En ese momento, se produjo la ruptura del acuerdo entre Isabel y Enrique IV.


En 1474, Enrique IV falleció, accediendo Isabel al trono. Esta situación provocó la Guerra de Sucesión entre Juana de Trastámara e Isabel. La guerra terminó en 1479 con la firma del Tratado de Alcaçovas, donde se reconocía a Isabel como reina de Castilla. A continuación, Isabel y Fernando establecieron una monarquía de unión dinástica en la Concordia de Segovia. Se acordaron mantener las leyes, instituciones y fronteras de cada territorio, además de llevar a cabo una política exterior común bajo el catolicismo.

A partir de este acontecimiento, dio comienzo a la Reconquista. En primer lugar se llevó a cabo la conquista de Granada que tuvo varias etapas: invasión de Zahara y Aljama, conquista de Málaga y la toma de Granada con la rendición del emir Boabdil en las capitulaciones de 1492. Después, se realizó la conquista de las Islas Canarias y de Navarra, aunque en este caso, sería incorporada al reino de Castilla pero conservando sus fueros e instituciones. Finalmente, tuvo lugar la expansión por el norte de África, por el Mediterráneo hasta Italia y el descubrimiento de lo que sería un nuevo continente, las Américas.

Los Reyes Católicos y los acontecimientos que protagonizaron fueron tan importantes, que actualmente son los que marcan el final de la Edad Media y la Edad Moderna; consiguieron la unidad de lo que hoy es España, ayudaron a que el territorio español fuera la primera potencia mundial y como no, descubrieron un nuevo continente: América. Si no fuese por ellos, no sabríamos que hubiese sido de la España actual, ni sabríamos cuando se hubiese descubierto América ni por quienes; son detalles que a día de hoy se nos escapan, porque los damos por hecho, pero gracias a lo sucedido en el pasado y a los Reyes Católicos, vivimos el presente como lo vivimos.

Entonces… ¿quién dijo que no se conseguía nada con el amor?

¿Por qué se celebra el 8 de marzo el día de la mujer trabajadora?


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El Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo fue declarado por la ONU en 1975 y dos años más tarde se incluyó  también el Día de la Paz Internacional. Es curioso pero, en Estados Unidos se celebra tan solo desde 1994, a pesar de que es aquí donde se encuentran sus orígenes. Pero la cuestión no es esa... ¿por qué se celebra ese día?


La explicación más versátil se remonta en 1857, cuando el 8 de marzo un grupo de mujeres trabajadoras en una fábrica textil salieron a la calle con el famoso lema de "pan y rosas" para reclamar un recorte en el horario laboral y poner fin al trabajo infantil.
Gracias a esta manifestación, surgieron más tarde distintos movimientos y movilizaciones de lucha por los derechos humanos.

Pero no todo se queda aquí, sino que en 1911 se incendió la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron, todos ellos jóvenes con edades comprendidas entre 14 y 23 años. El origen de ese incendio se remonta a la tirada de una mal apagada colilla en un cesto lleno de telas rotas, donde los trabajadores no pudieron escapar debido al cierre de todas las puertas, mecanismo utilizado para evitar robos. Por ello, se establecieron nuevas normas de salud, seguridad y protección en Estados Unidos.

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En Europa fue en 1910 cuando durante la 2º Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Ya en 1911 en países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza durante el mes de marzo numerosas mujeres reclamaron el derecho a votar, a trabajos dignos, a la no discriminación laboral, etc.

El color morado es el color representativo en el Día Internacional de la Mujer y el cual lo utilizamos como una reivindicación por nuestros derechos. ¿Por qué este color? Fue el que utilizaban las sufragistas inglesas en 1908 y en los 60 y 70 se decidió este mismo para proseguir con la lucha feminista, por lo que finalmente, se asoció al famoso día 8 de marzo.
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En definitiva, el incendio de la fábrica de camisas de Nueva York marcó un antes y después en la lucha por los derechos de la mujer.

Las Sinsombrero

Hoy vengo a hablaros de una serie de mujeres que hicieron historia en nuestro país. Son las llamadas Sinsombrero, que se quitaron el sombrero, el corsé y todos los prejuicios que llevaban encima por el simple hecho de ser mujer en los años 20 y 30 . Eran mujeres libres, emprendedoras y apasionadas que participaron sin complejo alguno en la vida intelectual española codeándose con los hombres más significativos de la época. 

Todos hemos oído hablar de la generación del 27… sobre todo en bachillerato, cuando nos tuvimos que memorizar nombre por nombre a los integrantes que formaban parte de la generación del 27(Lorca, Salinas …), pero… ¿dónde estaban ellas? ¿o no había ninguna figura femenina? Bien, lo cierto es que sí, ahí estaban ellas, Las Sinsombrero, ellas eran las mujeres de la Generación del 27, que aportaron tanto como sus compañeros en la historia española. 
 
En esta entrada creo necesario nombrar una por una a Las Sinsombrero, ya que me gustaría enfatizar en la labor tan importante y el rol que tuvieron que asumir para que las mujeres de ahora tengamos los derechos y libertades que tenemos hoy por hoy, por lo que qué mínimo que hacer un inciso, y conocer un poquito de cada una de estas mujeres.
  • Ernestina de Campourcín: poeta española, que además sirvió como enfermera durante la Guerra Civil, lo que dio lugar a que en sus poemas se reflejara su experiencia durante este periodo tan traumático.
  • María Teresa de León: escritora e intelectual comprometida durante la República. Estuvo en el exilio y aún así nunca dejó de defender sus derechos. Fue la primera española en doctorarse en Filosofía y letras.
  • Concha Méndez: poeta y editora, no se separaba de los hombres de la Generación del 27, sin embargo, no la conocemos… es considerada una de las grandes divulgadoras de las obras de su generación.
  • Maruja Mallo: pintora y republicana hasta la médula, cuando estalló la guerra se fue a Portugal. 
  • María Zambrano: filósofa e intelectual, republicana. Tras la dictadura tuvo mucha importancia por su labor intelectual como filósofa.
  • Rosa Chacel: tal vez este nombre nos suene un poco más, aunque me sigue pareciendo poca la notoriedad de estas mujeres en nuestra historia. Fue escritora, exiliada por la guerra, aunque tras la dictadura volvió a España. «La realidad era yo en mi pequeñez, sin más arma que mi inteligencia, sin más capital que mi voluntad y mi perspicacia, mi capacidad de juicio para buscar mi propio destino», Rosa Chacel.   
  • Josefina de la Torre: escritora, poeta y actriz. Fundó varias compañías de teatro y permaneció en España durante el franquismo publicando novelas comerciales con pseudónimos.
  • Marga Gil Roëset: escultora e ilustradora. Fue una niña prodigio, aunque en 1932 después de que la mayor parte de su obra fuese destruida, se quitó la vida.   
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En definitiva, había muchas mujeres que de una forma u otra han contribuido en la literatura, arte y al fin y al cabo historia de nuestro país, pero de las que nunca, o casi nunca oiremos hablar. Por ello me he propuesto dar voz a estas mujeres, aunque podría hablar de muchísimas más, porque afortunadamente, de eso en España no hemos escatimado. Gracias a ellas somos las mujeres que decidimos ser, aunque aún nos queda mucho camino por recorrer…

jueves, 24 de octubre de 2019

El sí de las niñas

Leandro Fernández de Moratín, polifacético autor neoclásico, se enamora de Sabina Conti. No obstante, esta se ve obligada a contraer matrimonio con su primo hermano Giambattista Conti.

Es entonces cuando Leandro, un gran innovador de su tiempo, decide reflejar una parte de su vida, así como realizar una crítica hacia el matrimonio desigual por conveniencia, en su exitosa obra teatral, El sí de las niñas.

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Se trata de una comedia de buenas costumbres publicada a principios del siglo XIX, pero que refleja la sociedad del siglo XVIII. Nos encontramos ante una época en la que los matrimonios no entendían de sentimientos, pues se trataban simple y estrictamente de una imposición familiar. 

El escritor retrata el extremo respeto que hay hacia las autoridades y hacia las normas establecidas, así como el tópico del amor verdadero en contraposición al amor interesado. Y es que, responde a una preocupación real de la época, la cual aparece el 23 de marzo de 1776. Se trata de un momento histórico en el que Carlos III obliga a los hijos menores de 25 años a obedecer la decisión paterna sobre el hecho de contraer matrimonio. 

Así, Moratín va a criticar los excesos a los que dio lugar la pragmática de Carlos III y las imposiciones irracionales y egoístas que los padres hacían a sus hijos con el fin de ascender en la escala social y económica. De esta manera, defiende que entre los miembros de un matrimonio ha de existir una igualdad esencial, la cual comprende la edad, la clase social y el nivel económico.

A modo de conclusión, observamos como una vez más el amor, en este caso de Leandro Fernández de Moratín hacia Sabina Conti, da lugar a cosas excepcionales. Y es que, El sí de las niñas es una de las obras teatrales más reconocidas del neoclasicismo literario español.

lunes, 21 de octubre de 2019

La voz de Olympe de Gouges

"Mujer, despierta, el toque de alarma de la razón se hace escuchar en el universo entero: reconoce tus derechos".

Cargada de esperanza y movida por la indignación, suena una voz reivindicativa que no es susurro, sino grito. Una voz que se cuela en las grietas de una sociedad injusta y sustentada sobre cimientos de desigualdad e intolerancia, en la que los derechos de las mujeres no son una opción. 

Es la voz de Olympe de Gouges, una olvidada activista y firme defensora de la Ilustración nacida en 1748 con el nombre de Marie Gouze, que dedicó su vida a la escritura. No obstante, su mayor pasión le costó la cárcel tras el escrito de su obra más conocida La esclavitud de los negros donde denunciaba las terribles condiciones en las que vivían los esclavos negros. 

Una vez salió de la cárcel, comenzó a interesarse en la lucha por la igualdad entre el hombre y la mujer. En 1791 escribió "La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana" como crítica a "La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano" de 1789, fruto de la Revolución Francesa y considerada un texto precursor en el reconocimiento de los derechos humanos, pero que excluía a la mujer como sujeto de derecho.

Lo que Olympe de Gouges reclamaba en sus escritos era el derecho de las mujeres al voto, a ser propietarias de bienes, a participar en la educación y el ejército, así como a ejercer cargos públicos.También reivindicó un equilibrio de poder dentro del matrimonio, fue firme defensora del divorcio y pionera en la protección de la infancia.


El  3 de noviembre de 1793, la pacifista y humanista escritora fue guillotinada al oponerse a la pena de muerte contra el rey Luis XVI y debido a sus escritos de crítica política. Su único hijo, por temor a ser detenido, renegó de ella públicamente y Olympe de Gouges cayó en el olvido. Su obra fue relegada a un tercer plano y, la misoginia y el rechazo a la revolución de la sociedad del momento consiguió que se la tachara de analfabeta, poniendo en duda sus obras y sus facultades mentales. 

No sería hasta el final de la Segunda Guerra Mundial cuando se la reconoció como una de las grandes figuras humanistas de la Francia de finales del siglo XVIII. A pesar de que su reconocimiento fue tardío, hoy tenemos el recuerdo de una gran luchadora por la igualdad, que sigue emocionándonos con sus escritos y a quien agradecemos toda su valentía y coraje.

Olympe, gracias a voces como la tuya en el siglo XVIII, nosotras tenemos voz hoy. Y sí, "soy mujer, y gracias a mujeres como tú, estoy despierta". 

La historia tradicionalmente desmotivadora

Comenzamos el proyecto "Design for change" con la fase "Siente". Tras identificar y elegir los focos de acción, ganamos en comprensión. En esta entrada, Alicia y Luz, resumimos la información acerca de la historia tradicionalmente desmotivadora.
En primer lugar, nos basamos en un artículo (José Francisco Morales Suárez, La historia está bien aburrida, WordPress).

El autor comienza el artículo expresando las expresiones típicas de los alumnos a la hora de estudiar historia, tales como "¡De qué nos sirve aprender y estudiar los hechos del pasado, si ya sucedieron!".

Él defiende que la enseñanza de la historia no debe limitarse a lugares ni a fechas, ya que esa es la razón por la que los estudiantes sienten ese resentimiento e incluso odio hacia la asignatura. De esta manera, afirma que los profesores deben animar a los alumnos a analizar y a reflexionar sobre cuál es la manera más adecuada de difundir los hechos que ocurrieron en el pasado.


En segundo lugar, hacemos referencia a un trabajo de fin de grado (Paola Bermúdez Poderoso, Análisis de fuentes históricas a través de metodologías activas en educación Primaria, (Trabajo de fin de grado) Universidad Pública de Navarra).

En este proyecto se hace especial hincapié al uso de las fuentes históricas para conseguir una enseñanza no tradicional y desmotivadora. Así, la autora considera fundamental concretar una metodología específica y activa en el aula, con el fin de implicar y motivar a todo el alumnado. Además, nos proporciona algunas estrategias o diferentes actividades para que los alumnos se involucren más en la construcción de sus propios conocimientos históricos con el análisis de fuentes históricas.

Estas estrategias son las siguientes: lluvia de ideas de los alumnos, trabajo en equipo, coevaluación, autoevaluación (del propio alumno), talleres, rincones de trabajo y role-playing, juegos didácticos, exposiciones de los alumnos y, por último, resolución de problemas sociales.
No obstante, la autora afirma que, a día de hoy, la mayoría de nuestros alumnos mantienen la misma idea de que la historia es una materia que presenta un enfoque didáctico muy teórico y tradicional. Por ello, anima al resto de docentes a la aplicación de las fuentes históricas en el aula con el fin de conseguir la motivación y participación activa de los alumnos, a través de la reflexión, la indagación y la búsqueda de respuestas e información sobre la historia.

En tercer lugar, concluimos reafirmando que el proceso enseñanza - aprendizaje de la historia necesita un cambio, el cual se encuentra en nuestras manos como futuros docentes de Educación Primaria. Con el proyecto "Design for change" nos gustaría llevar a cabo ese cambio. Ya hemos dado el primer paso.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Clara Campoamor, la defensora de todas las mujeres

El siglo XX es reconocido por el Siglo de las Mujeres. Este reconocimiento se debe a la multitud de mujeres que se manifestaron con valentía por la defensa de sus derechos y valores. Una de ellas fue Clara Campoamor; ha sido, es y será un icono feminista de la historia de España y de la mujer, ya que gracias a ella se consiguió el primer sufragio femenino en el país. Pero... ¿cómo llegó hasta dónde llegó? Para ello tenemos que conocerla más a fondo.

Clara Campoamor era una niña humilde pero traviesa; cuando era pequeña, sus padres le llevaron a un internado donde conoció a sus amigas y aprendió muchas cosas. Se lo pasaba genial jugando con ellas y aprendiendo, pero un día eso terminó... Su padre falleció provocando un gran cambio en su vida. En ese momento, comenzó a trabajar de modista junto con su madre para ayudar a la economía de la casa. Aún así, ella cada minuto libre que tenía lo aprovechaba para hacer lo que más le gustaba: leer. Pasaron los años, tuvo varios trabajos como dependienta de comercio, telefonista, telegrafista, incluso auxiliar mecanógrafa del Ministerio. Este último trabajo le llevó a interesarse por la política.  

Con el tiempo, consiguió el dinero suficiente para entrar a la universidad, en la Facultad de Derecho. Con su pasión y esfuerzo logró ser la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid. ¡Ya era abogada! Pero no se conformaba, ya que todo seguía igual a su alrededor; ella era una mujer que defendía y luchaba por sus derechos y por los del resto de mujeres. Ella se preguntaba siempre: ¿por qué las mujeres no van a la universidad?¿por qué los jefes son todos hombres?¿quién dijo que las mujeres sean inferiores? 

Para hacer justicia necesitaba cambiar leyes y en ese momento los hombres no estaban por la labor de cambiarlas, por lo que alcanzó su siguiente meta: ser diputada. Fue elegida por el Partido Radical en las elecciones de 1931. Durante las Cortes Constituyentes formó parte del equipo que elaboró la Constitución de la Nueva República. Luchó por la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijas e hijos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, en el cual, podrían votar tanto hombres como mujeres. Finalmente, tras su gran esfuerzo y pasión, consiguió todo aquello que se propuso.   


Solo queda decir: gracias Clara, porque sin ti, sin personas como tú, las mujeres de hoy en día no tendríamos ni voz ni voto.